viernes, 1 de mayo de 2009

Racismo.


El origen del término es una analogía del racismo, se diferencia de este en que la división o imposición de inferioridad de un grupo a otro, no se basa tanto a su origen étnico sino a una condición socioeconómica y de status. Sin embargo en algunas sociedades en que las clases sociales, por motivos históricos, tienden a coincidir el clasismo y el racismo, combinando y potenciando ambos. Este fenómeno es muy común en América Latina, la India y los países Árabes, las regiones que detectan más desigualdad social, aunque están presentes en más sociedades, especialmente en países capitalistas.

El clasismo suele ser dividido en dos tipos; el clasismo individual y el estructural.

El clasismo individual se caracteriza en el prejuicio llevado a cabo unas personas hacia otras, tal como la creación de bromas y estereotipos en contra de los pobres y a trabajadores no calificados, tratándolos como indignas de respeto. El clasismo estructural por el contrario se caracteriza por institucionalizar la estratificación social de forma pasiva, donde se estructuran las instituciones con el fin de excluir o marginar con eficacia a personas de otra clase social, por lo general las clases bajas y medias, en este tipo de clasismo puede influir el gobierno de un país realizando políticas en que determinadas clases no tengan acceso a oportunidades de superación o beneficios del estado.

En la actualidad, vivimos un momento de grandes e importantes contradicciones poéticas, económicas y sociales, donde resurge el racismo, la xenofobia, la intolerancia y el etnocentrismo. Las dos ultimas décadas del siglo XX están llenas de procesos acelerados, inevitables e irreversibles, como son la crisis económica mundial, la presión de los movimientos demográficos, las guerras, los cambios radicales en los países del Este, y sobre todo, la inseguridad y el miedo por el futuro ante el desempleo y la pobreza.

El termino raza se utiliza en la cultura occidental desde el primer encuentro con pueblos de características externas diferentes. Desde entonces, se establece una jerarquía entre las razas, basándose en diferencias observables, por ejemplo; el color de la piel, la forma del cráneo, el cabello, la estructura física, etcétera. A partir de ahí comienza el postulado de la existencia de diferentes razas, clasificando de esta manera los grupos humanos por sus características biológicas en superiores e inferiores.

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