
En una madrugada común, sin buscar nada que hacer, sin nadie con quien hablar, solo y silencioso, sin anhelos en la vida, tratando de no ser mas quien era en ese momento; un desdichado sin una ilusión sin cosas en el corazón. Una luz brillante atravesó la ventana de mi habitación, de inmediato cubrió con su esplendor mi rostro, y de iluciones mi corazón, no sabia que era, al dirigir mi vista a el origen de tan bello esplendor, lentamente descubrí que la Luna fue la causante de mi asombro.
Pero al intentar buscar la mirada de la mujer del sol, supe que eras tú, si tú, la joven que tiene un mirar sorprendente, que busca en la expresión del habla lo más bello, utilizando palabras de sutileza acompañadas de un toque mágico, dando sentido a mi existir, sin ti mi vida es nada, quiero que siempre estés junto a mi, no importando la distancia que hay entre los dos, así como el sol y la Luna nunca se tocan, pero siempre están pendientes el uno del otro.
Pero al intentar buscar la mirada de la mujer del sol, supe que eras tú, si tú, la joven que tiene un mirar sorprendente, que busca en la expresión del habla lo más bello, utilizando palabras de sutileza acompañadas de un toque mágico, dando sentido a mi existir, sin ti mi vida es nada, quiero que siempre estés junto a mi, no importando la distancia que hay entre los dos, así como el sol y la Luna nunca se tocan, pero siempre están pendientes el uno del otro.

El Sol y la Luna nunca se tocan... pero el Sol le regala un poco de su luz, de su calor, de su fuerza... mientras la Luna día a día intenta abrazar al sol con la más sutil y resplandeciente belleza... la belleza del alma...
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